
Suena la música y me doy cuenta
que estoy siguiendo la letra, murmurando las frases
sin detenerme a decirlas en serio, porque simplemente canto con los demás
miro alrededor, los brazos en alto, los ojos cerrados y las lágrimas.
Me siento tan lejos de todo eso.
Y estoy cantando que te amo.
Y presa fácil de la vergüenza, me callo
y bajo la mirada. No puedo cantarte esto,
qué amor puedo darte, de qué amor puedo hablarte.
Puedo hablarte de un amor que te ha cantado tanto
y te ha acariciado tan poco
Puedo hablarte del amor que llega a la noche tarde
y se acuesta a dormir sin hablarte.
Puedo hablarte de un amor que planea y decide solo,
sin preguntarte si estás de acuerdo, sin recordar que compartes mi vida.
Puedo hablarte de un amor que ha dedicado un par de horas a la semana
o tal vez menos
a pensar en ti.
No siempre fué así, lo sé, y puede que eso
haga más latentes la distancia y el silencio.
Me pregunto si seguirás queriendo este amor imperfecto, amor carente,
amor que hiere sin saber, que te lastima sin querer.
Amor que lentamente, muy lentamente se va alejando, se va debilitando.
Quiero amarte bien,no puedo amar a nadie más así;
pero es que mi amor es tan imperfecto,
tan tonta y humanamente imperfecto.
Abro los ojos esperando encontrar tu dolor,
tus insultos o hasta una bofetada,
y encuentro tu mirada frente a mí,
tus ojos profundos que me miran.
Me miras en silencio, y el silencio suspende todo,
hasta que me sonríes y me abrazas una vez más
secando mis lágrimas, lágrimas de amor imperfecto,
escuchándome quedamente mientras te digo que lo lamento tanto,
y me cantas, y sé que cantas pensándome sólo a mí,
y me regresa la vida al alma cuando te escucho decirme
sin castigos posteriores, sin requisitos, sin por las dudas:
Te amo.