
Te miro.
Veo tus ojos que miran a un punto a lo lejos, por encima de mí. Tal vez hasta por encima de esta realidad, por encima de este momento.
Es extraño ver lo que veo ahora mismo, que pese a ser alguien adulto tus ojos son como los de un niño.
Ojos limpios. Ojos transparentes. Ojos de agua, diría poetizando.
Aunque se oculten detrás de la seriedad, de lo cotidiano, del desdén, de las cuentas que pagar, de los reclamos y la lista de gastos, del recibo de sueldo, de los mails y códigos, y sites y preguntas y respuestas... aunque se escondan detrás de tu rápido caminar y las historias fugaces o no que suceden ante ellos, tus ojos siguen siendo ojos de niño.
Pero no te alertes así. No voy a decirle a nadie.
Nadie más sabrá que te brillaron los ojos, que evitaste mirarme por momentos. Y nadie sabrá que te abrazo si tienes miedo, y que te dejo descansar. Y que me abrazaste en silencio largo rato alguna vez, sin más que eso. Nadie sabrá cuánto nos reímos, ni con qué canción te habías emocionado y luego yo. Ni sabrán si por momentos te apartas, como si quisieras no quedarte aferrado al cariño real. No sabrán si escapas de miedo, si buscas lo imposible por temor a lo posible. Si esperas la utopía porque es más sencillo esperarla, que esperar lo real y concreto. Tal vez por lo que has vivido. Tal vez por no saber lo que podrías vivir.
Nadie más sabrá que tus ojos siguen siendo de niño.
Nadie más sabrá que me abrazaste y te abracé cerrando ambos los ojos.
O que me abrazas y te abrazo de verdad y con los ojos transparentes y abiertos.
3 comentarios:
QUE HERMOSOOOOO LO QUE ESCRIBISTES ESTA PARA H ACER UNA CANCION!!!!
Publicar un comentario