MICHAEL: SÍ, ÉL OYE MI VOZ.





Por Lila Musik



Algunas veces contaré vivencias personales como en este caso.



Entre algunos trabajos, tuve el privilegio de preparar un coro para un evento. Tuvimos dos meses de trabajo intensivo, preparación de material para el ensayo en casa, ensayos grupales y generales. Ellos tuvieron dos meses de ensayo, ensayo y más ensayo, familias, trabajos, escuelas, universidades etc. Durante los ensayos la pasamos bien, aunque varias veces les veía las caras de sueño, cansancio acumulado, aunque con los ojos brillantes de ganas de más.



Finalmente llegó la fecha, eran tres noches y una mañana en las que iban a cantar. Por razones que no vienen al caso no pude ir a las noches a escucharlos, pero sí fui a la última reunión en la que cantaban.



Durante esa semana en particular estuve bastante “a full” trabajando y con un par de detalles más no dormí como normalmente y no me sentía bien. Y hacia el final de la semana me sentí bastante sola. Tenía ganas de abrazos, de cariño no sé, de estar con quien me quiera. No puedo decir que no tenía a mi familia, mis amigas y amigos, pero realmente me sentía sola.



Esa mañana mientras iba a oír cantar al coro, pensé “va a ser un rato tan lindo y no voy a tener con quien compartirlo…”, llegué, me senté junto a una amiga, el coro cantó, me encantó, en fin. Y luego, la santa cena. Estaban “repartiendo el pan” –tenías que cortar un pedacito y si querías, compartirlo con alguien- y veía amigos, familiares, parejas, matrimonios que compartían su pan y se abrazaban… mi amiga creo que vio mi mirada, y me dio un trocito de pan: “-te comparto, amiga” me dijo. Y luego sólo pudimos abrazarnos un momentito porque vinieron sus familiares… en fin. Retrocedí unos pasos y hasta me dio vergüenza no compartir con nadie, de modo que bajé la mirada y me puse en “postura de oración”. Al momento me tocan el hombro: “-profe…” y de pronto estaba “inundada” de coreutas, padres y músicos que me compartían el pan y el cariño, y era un lío de gente, abrazos, risas, lágrimas y pedacitos de pan por todos lados. En medio de todo eso me pareció oír la risa contagiosa de Dios al verme feliz. No creo equivocarme al decir que fui la más “convidada” y “compartida” de esa mañana, pero más allá de eso una vez más fui sorprendida por Dios en medio de mi soledad. Una vez más recordé la canción de Smitty que dice algo como “Hay millones arrodillándose, mas entre tantos aún puedes oírme?” (Place in this world) y me sentí feliz de tener este Padre que tenemos, que nos regala lo que ni esperamos de maneras que no pensamos.



Y cuando vuelva a tener un evento al que asistir tal vez vaya con alguien o tal vez no, pero sé que como sea, Dios tiene el control de mi vida, de modo que no estaré sola De modo que va a estar bueno, jeje. Él es perfectamente fiel. Y en medio de millones, oye mi voz. 






4 comentarios:

Anónimo dijo...

vamos todavia volvio la profe locooo!un beso de Lalo y Garfi

Anónimo dijo...

ola lila soy debo muy buebnas tus historias te mando un beso dios te bendiga

Anónimo dijo...

Hermosa Profe con mayusculas como siempre muy bueno su blog y esta perdonada por no postear tan seguido dados sus multiples areas de laburo musical. Muchas felicidades (aunque ya te llamé jeje, y muy linda tu voz)y que empieces muy bien el nuevo año. Te mereces lo mejor de verdad. Dios te siga bendiciendo.

Anónimo dijo...

ES VERDAD DIOS NUNCA NOS DEJA SOLOS.Y SIEMPRE SUPERA NUESTRA CAPACIDAD DE ASOMBRO PORQUE EL ES SORPRENDENTEMENTE MARAVILLOSO,BUENO Y FIEL.DIOS TE REBENDIGA.TE QUIERO MUCHO.