Por Lila Musik

-A mis papás se les ocurre discutir justo a esta hora, me reprochan que ando mal en la escuela, que dejo todo desordenado, que les contesto mal, pero bueno, mejor trato de pensar en otra cosa mientras me hablan, luego salgo para la iglesia dando un portazo. Tengo que ir a servir.
- Mi hijito está enfermo, llora, quiere que me quede con él, menos mal que conseguí una señora excelente para cuidarlo. Tengo que ir a servir.
- Acaba de morir alguien que amo, me duele el alma, quiero llorar hasta quedarme sin fuerzas, hubiese querido morir a su lado, necesito llorar, tengo que llorar. Tengo que ir a servir.
- Mi casa es un desorden, y mi esposo que aún no va a la iglesia llega agotado del trabajo, pero no entiende. Tengo que ir a servir.
- No entiendo a mi hija adolescente, no quiere hablarme, creo que debería acercarme más a ella, creo que es el momento, esta llorando y no sé por qué, tengo que abrazarla pero miro el reloj. Tengo que ir a servir.
- Menos mal que nadie viene seguido a visitarme porque mi casa es un caos, pilas de platos sin lavar, pilas de ropa sucia, el olor, la humedad por tener siempre las ventanas cerradas, pero bueno, es que entre el trabajo y el servicio en la iglesia no tengo tiempo para nada más, menos mal que vivo solo, es hora de la reunión. Tengo que ir a servir.
- Mañana tengo examen y con mis horarios justos no estudié como debería, voy a tener que quedarme estudiando hasta que amanezca, uh, ya es la hora. Tengo que ir a servir.
- Una amiga acaba de llegar a casa, me está contando que su matrimonio está mal, las lágrimas llenan sus ojitos, ay amiga, te quiero tanto, si pudiera evitarte este sufrimiento, oops, no había visto el reloj, cómo hago para decirle que se me hace tarde. Tengo que ir a servir.
-Al final fue bueno dejar el trabajo porque tengo tiempo libre para hacer lo que quiera, para aprender a tocar la guitarra, para visitar hermanos a las horas de almorzar y cenar, para dormir y levantarme bien tarde, si no me hace falta mucho dinero para vivir asi… algunos dicen que soy un vago, pero creo que no entienden, ah, ya son las siete! Tengo que ir a servir.
- No sé qué ponerme, qué se pondrán las otras chicas del coro? Espero que Euge no traiga esa blusa verde horrible de la otra vez, que resaltaba porque las demás habíamos ido con colores más apagados, esta vez voy más temprano así me toca el mic inalámbrico que, obvio, se escucha mejor. Tengo que ir a servir.
- Tengo que pensar detenidamente en lo que me pasa, me atrae otro hombre, me pregunto si ya estaré engañando a mi esposo en mi corazón, tengo que detenerme antes que… bueno, ya veré, se me hace tarde. Tengo que ir a servir.
- Menos mal que conseguí las pastillas, no me las querían vender sin receta médica pero me hacen sentir tan bien, me calman la ansiedad, cuando tenga tiempo tendré que ir a un doctor porque cada vez las necesito más, no sea cosa que luego me hagan mal o algo así, uy, cómo no vi la hora. Tengo que ir a servir.
- Por qué me pasa esto si estoy lleno de actividades ministeriales, por qué este vacío, esta soledad, por qué mi familia se distancia, qué está pasando, uff, cómo pasó la hora. Tengo que ir a servir.
- Te necesito Señor, quiero ser útil para vos. Quiero amar a los míos de la mejor manera, quiero estar ahí cuando me necesiten, ser alguien en quien puedan confiar como vos confiás en mí, deseo que Tu amor se vea grabado en mi corazón, se respire, se oiga en mi voz, en los abrazos, en las palabras, que Tu amor sea el motor de mis acciones, de lo que haga por y para los demás, más que una postura, más que un trabajo en la iglesia, yo quiero tu vida real... termina la reunión, qué buena, qué fresca tu Palabra para mi corazón. Salgo de la iglesia y sonrío al pensar que a veces las cosas no son como parecen. Sonrío, tengo ganas de estar con mi gente. Voy a mi casa… voy a servir.
