COMO SI NO ESTUVIERAS





Entré al salón. Estaba casi lleno, y eso que faltaba una hora. Un evento importante sin duda.


Tenía que tocar. Habíamos ensayado un par de semanas, de modo que estaba tranquilo. Había dos canciones “especiales”, pero nos habían dicho que no eran complicadas.


Al entrar saludé a algunos músicos y coreutas. En la segunda fila te vi sentada repasando una letra. Obviamente ibas a cantar esa noche. Me alegré porque desde que te fuiste a vivir lejos no supe de vos, y porque esa noche te iba a escuchar. Siempre me gustó tu voz y te lo dije, recuerdo cuando tenías miedo de cantar alto yo pensaba “cómo puede esconder un don así”. Fui a saludarte contento, esperaba charlar un poco sobre cómo estabas, qué era de tu vida, qué proyectos tenías, en fin. Me acerqué y noté cierta distancia, al hablar se hizo evidente, te pregunté cómo estabas, si ya habías terminado el curso - tecnicatura en laboratorio- me miraste seria y murmuraste: “Ah si… disculpame, estoy repasando la letra de la canción”. Oops. Fui a conectar la guitarra pensativo. Habíamos compartido tiempo, incluso vivencias, te compartí técnicas de canto, me compartiste letras que componías, y ahora… en fin.


Al rato viniste a repasar tu canción. Sí, era una canción conocida. Mientras ensayabas, vi las miradas entre mis colegas, miradas de: “wow, qué voz!”. Y realmente tu voz es wow. Indicaste un par de cosas, el tempo, el piano más alto que la guitarra, y fuiste a tu lugar. Uno de los músicos me dijo: “ella ahora ministra en una iglesia re grande, en…”. Al terminar el ensayo quise ir a charlar un poco más con vos pero estabas con los ojos cerrados obviamente orando, de modo que me quedé en mi lugar.


Lo que noté muy diferente, fue que si bien estábamos con gente conocida, estabas sentada sola. Y todo el tiempo con los ojos cerrados como orando, como si no estuvieras aquí. Quienes habían sido tus inseparables amigas y tus conocidos te miraban de vez en cuando extrañados, tal vez sin atreverse a interrumpirte. Y comenzó la reunión.


Al llegar el momento de tu canción, te vi subir los escalones segura, firme, al tomar el mic sonreíste y luego hablaste, y luego cantaste. La canción brillaba, no puedo negarlo, tu voz es bella, realmente bella. Mientras caminabas cantando, le hiciste una seña al baterista para que baje el tempo y a la vez una veloz “mirada cuchillada” como decimos entre nosotros pero nadie más lo notó, la gente en las bancas estaba conmovida, había lágrimas en varios ojos. Al terminar de cantar, dijiste unas palabras que no recuerdo con un tono dulce en tu voz y mirando a la gente con una sonrisa, luego bajaste. La gente quedó casi en silencio, luego la reunión siguió su curso. Y las veces que te miré, seguías con los ojos cerrados orando, como si no estuvieras aquí.


Apenas terminada la reunión quise saludarte pero aún estabas orando. Desconecté mis cables, guardé la guitarra, y estaba yendo hacia el hall cuando vi que el orador principal se iba velozmente rodeado de sus “colaboradores” para no ser interrumpido a la salida. Entonces te levantaste de tu lugar y seriamente te fuiste detrás de ellos, sola. Sin darte vuelta, sin saludar, tal vez sin ganas de estar aquí. Uno de los músicos se acercó:


- Qué rara, no? Antes ella congregaba aquí, verdad?


No le respondí. Porque tengo la teoría de que en realidad no eras vos quien congregaba aquí. Porque eras la misma, pero eras otra. Porque hoy sos tan wow, tan segura, tan diferente. Tan sola, tan lejos de tu gente. Porque hoy fuiste demasiado lejana, inalcanz
able, lejos de lo terrenal. Como si no estuvieras aquí.

MICHAEL: SÍ, ÉL OYE MI VOZ.





Por Lila Musik



Algunas veces contaré vivencias personales como en este caso.



Entre algunos trabajos, tuve el privilegio de preparar un coro para un evento. Tuvimos dos meses de trabajo intensivo, preparación de material para el ensayo en casa, ensayos grupales y generales. Ellos tuvieron dos meses de ensayo, ensayo y más ensayo, familias, trabajos, escuelas, universidades etc. Durante los ensayos la pasamos bien, aunque varias veces les veía las caras de sueño, cansancio acumulado, aunque con los ojos brillantes de ganas de más.



Finalmente llegó la fecha, eran tres noches y una mañana en las que iban a cantar. Por razones que no vienen al caso no pude ir a las noches a escucharlos, pero sí fui a la última reunión en la que cantaban.



Durante esa semana en particular estuve bastante “a full” trabajando y con un par de detalles más no dormí como normalmente y no me sentía bien. Y hacia el final de la semana me sentí bastante sola. Tenía ganas de abrazos, de cariño no sé, de estar con quien me quiera. No puedo decir que no tenía a mi familia, mis amigas y amigos, pero realmente me sentía sola.



Esa mañana mientras iba a oír cantar al coro, pensé “va a ser un rato tan lindo y no voy a tener con quien compartirlo…”, llegué, me senté junto a una amiga, el coro cantó, me encantó, en fin. Y luego, la santa cena. Estaban “repartiendo el pan” –tenías que cortar un pedacito y si querías, compartirlo con alguien- y veía amigos, familiares, parejas, matrimonios que compartían su pan y se abrazaban… mi amiga creo que vio mi mirada, y me dio un trocito de pan: “-te comparto, amiga” me dijo. Y luego sólo pudimos abrazarnos un momentito porque vinieron sus familiares… en fin. Retrocedí unos pasos y hasta me dio vergüenza no compartir con nadie, de modo que bajé la mirada y me puse en “postura de oración”. Al momento me tocan el hombro: “-profe…” y de pronto estaba “inundada” de coreutas, padres y músicos que me compartían el pan y el cariño, y era un lío de gente, abrazos, risas, lágrimas y pedacitos de pan por todos lados. En medio de todo eso me pareció oír la risa contagiosa de Dios al verme feliz. No creo equivocarme al decir que fui la más “convidada” y “compartida” de esa mañana, pero más allá de eso una vez más fui sorprendida por Dios en medio de mi soledad. Una vez más recordé la canción de Smitty que dice algo como “Hay millones arrodillándose, mas entre tantos aún puedes oírme?” (Place in this world) y me sentí feliz de tener este Padre que tenemos, que nos regala lo que ni esperamos de maneras que no pensamos.



Y cuando vuelva a tener un evento al que asistir tal vez vaya con alguien o tal vez no, pero sé que como sea, Dios tiene el control de mi vida, de modo que no estaré sola De modo que va a estar bueno, jeje. Él es perfectamente fiel. Y en medio de millones, oye mi voz. 






MESA PARA DOS




Por Lila Musik





Mesa para dos a su izquierda por favor –me responde el mozo con una sonrisa-.


Respirá hondo –me susurro a mi misma-, todavía faltan quince minutos.



Me siento. Es un lindo café, buen ambiente. Detesto esos lugares impersonales y algo esnobs, con música “acuática” y demasiado silencio. Me gustan los cafés donde se oyen los dejos de otras charlas, ni mucha ni poca luz, música amable al oído. Bueno, amable es un decir, la música no posee esa virtud, más bien la provoca. Mantel color maíz diría mi amiga Andrea, un arreglo con cuentas de vidrio o algo así en el centro, me gusta para mi casa. Me lo llevaría… jaja, claro que no lo haría. Pero está bueno……………….. Estoy absolutamente dispersa y obviamente es por la tensión. El mozo se acerca.



Eeeen... un ratito te llamo, ee… eeestoy esperando a alguien –le digo casi balbuceante-.


Qué tonta. Ni siquiera dejé que me pregunte qué iba a tomar, y para qué le dije que espero a alguien, es obvio si en la entrada pregunté por las mesas para dos. A él qué le importa. Hubiese pedido algo, un jugo, un agua tónica, no sé. Repasemos –hago asomar disimuladamente mi espejito de la cartera-: cabello bien. Maquillaje bien. Todo prolijo, todo en orden. Miro el reloj del café. Qué hago, qué hago………………..



……………….. Quedamos en vernos aquí. Se rió y me dijo que sea puntual. Me dijo que quería verme. Me dijo que le gusto. Me dijo que se siente a gusto conmigo. Hace bastante que somos amigos. Hablamos mucho, compartimos mucho de nosotros, de nuestros mundos a veces tan diferentes, a veces tan parecidos. Nos reímos y sufrimos juntos. Y ahora, luego de todo este tiempo, al fin vamos a vernos “en directo” ………………..


……………….. Todavía no es la hora. Repasemos. La ropa: bien –pasé dos tardes enteras eligiendo qué me iba a poner hoy-. Plan B: bien; si no sale como esperaba, voy al baño, le hago sonar el celular a Andrea y a los 5 minutos me llama con una excusa para irme de aquí. Ay no, no quiero NO gustarle. Tiene que salir bien. Sigamos. Perfume: bien. Espero que no me pregunte cómo se llama, porque no va a quedar bien que le diga “Escape”. Se me saltó el color de uñas en el dedo chiquito, pero lo oculto detrás del anular disimuladamente.................... Uff… a esperar………………..






……………….. Y si se acaban los temas de charla? Y si lo aburro, y si me da por hablar y hablar? Porque cuando estoy nerviosa hablo sin parar. Y si derramo el café, si me tiemblan las manos? Y si le veo los ojos decepcionados? Y si no es como esperábamos… y si después de todo no hay “onda”? Y si sale mal?....................



……………….. Podría irme ahora mismo de aquí. Podría esconder la cabeza y huir, y encerrarme en mi casa, en mi gente, y no atreverme a… a confiar. Podría dejar cerrada la puerta de mi corazón para siempre. Podría hacer como hacen tantos, inventarme algo casual, algo de verano, algo de chat, algo de zapping. Algún romance idílico, algo que alimente mis fantasías de príncipes o de Nicholas Cage en “Un ángel enamorado”, y quedarme en las nubes de mis sueños hasta pasar a mejor vida. Y no estaría viviendo esto.



Pero no, yo sé que prefiero vivir en la realidad, sé que no se puede vivir de fantasías, que la realidad es diferente Y la realidad es que aquí estoy, sentada esperándolo, llena de preguntas, llena de tensión, de miedo. Y me siento tan.......... mi mente se detiene al ver que el mozo se acerca. Acaso él habrá llamado para avisar que no viene? Acaso me dirán que pida café de una buena vez? El mozo se acerca.



- Usted pidió una mesa para dos y aquí hay tres sillas, mil disculpas, ya mismo quito la que está de más…
Mis ojos se iluminan y sonrío. – No por favor, déjela. Mejor déjela aquí. Y gracias! –le digo, aliviada. Me mira sin entender y se aleja. Pero yo sí entiendo. La silla no está de más.


Porque en realidad somos tres a la cita de hoy. Siempre empecé estas cosas “por las mías”, sin recordar que El tambien quería vivir esto conmigo. Ahora recordé que aquí también Dios está junto a mí. Y siempre estará. Y Él tiene mi vida en sus manos. Aunque la cita sea genial o no, Él seguirá junto a mí. Siempre. Le digo: “Bienvenido, qué bueno que estás aquí”. Y sonrío, sabiendo que Él también me sonríe. Y de nuevo recuerdo sus palabras, que no me va a dejar sola, que está conmigo, que su paz está en mí. Ahora estoy más tranquila, ahora todo irá mejor. Aún faltan unos minutos, pero me siento segura porque Dios está, porque está conmigo, y acabo de recordarlo.



Y por fin! ahí viene… sí, es él. Está buscando nuestra mesa, lo saludo alegremente desde aquí. Qué lindo se ve. Se acerca sonriendo. Se acerca a nuestra mesa para dos, donde qué bueno! Somos tres.





ALGO, ALGUIEN


Por Lila Musik


Voy caminando a casa de una amiga, es sábado a la tarde. Las cosas más extrañas me suceden los sábados a la tarde: lo que soñé pasa delante de mí, el cielo cambia de color, las historias de otra gente me salen al encuentro. Impensadamente los sábados a la tarde otras miradas se posan en la mía, e incluso voces nuevas interrumpen mis pensamientos si salgo a caminar. Los sábados a la tarde inevitablemente me asomo a otras casas, a otras vidas, a nuevas historias. Los sábados a la tarde renacen las inspiraciones, mis manos se colman de pinceles, mis ojos brillan y contengo el aliento esperando el acorde que anuncia una melodía nueva, única, sorprendente.



De modo que lo más extraño que podría pasar es que no pase nada un sábado a la tarde.



Y aquí voy, caminando con la excusa de ir a la casa de alguien, pero anticipando lo que vendrá. Qué nuevas veredas se mostrarán para caminar en ellas, qué ventanas se abrirán, qué obras nacerán, todas ellas únicas, todas geniales sólo para mí. Qué miradas nuevas y curiosas me leerán. Qué historias descubriré. Qué puede terminar hoy. Qué puede comenzar hoy.


El cielo está nublado. Pasa una mujer seria, bajita, encorvada caminando lento. Mira al cielo. Me pregunta si irá a llover. El viento está indeciso, pienso en voz alta, cómo saberlo. Me mira extrañada, sigue caminando.


Pasan los minutos y todo sigue como si nada, las calles, las gentes, las palomas, el cielo. Como si fuese un día más, como un lunes, un jueves o un domingo cualquiera. Comienzo a impacientarme. Vamos, digo, a ver si algo o alguien interrumpen este día tan igual a los otros días. Este día en el que pienso y siento exactamente lo mismo que ayer, que anteayer, que cien anteayeres.


Me inquieto y luego desespero. No puede ser. Quisiera pararme en medio de la calle, quisiera gritar con todas mis fuerzas, gritar y que todos se asomen, y que alguien me ayude, quiero historias nuevas, quiero canciones originales, quiero que alguien me cuente algo, quiero un poco de novedad que me interrumpa, por favor.



Hoy tiene que ser distinto.



(Algo, alguien tiene que pasar, que me haga olvidarte aunque sea por un rato).



(No puedo quererte así).

THE REAL LIFE


Por Lila Musik



Son las seis de la tarde de un sábado nublado. Me invitaron a ministrar a un lugar algo lejano de casa y salí con tiempo, no me gusta llegar tarde. Oops, llego demasiado temprano, pienso. Entro por una de las puertas laterales. El coro está ensayando.


Apenas entro puedo oír los arreglos vocales de una conocida canción adaptada al español. La traducción está linda pienso, se ajusta bastante al concepto original. Me siento en un sector poco iluminado del lugar, ya que aún es temprano para que enciendan todas las luces. Suena bien, los músicos ya sacaron los arreglos y las voces están tomando confianza. La persona que dirige las voces ajusta los detalles: las altos calan las notas de tal frase, esta parte es menos acentuada, etcétera. Estaría buena una versión acústica pienso, dejar tónicas algunas partes… en medio de mis pensamientos, un niño chiquito de uno o dos años se acerca a mí y me mira fijo. Tiene las mejillas rojas y mojadas. “Hola manzanita” le digo acariciando su cabecita. Al instante me doy cuenta que está afiebrado, en realidad parece tener bastante fiebre.


Le pregunto dónde están sus papás y señala con su dedito hacia el coro. Ah, bien. Lo tomo de la mano y voy hacia el ensayo. En pleno repaso de tenores saludo a quien dirige y le pregunto por los papás del niño.


“-Ah, sí, yo soy el padre, mi esposa es la que está tocando el teclado. Te estaba molestando mi hijo?” me pregunta el director del coro. Le respondo que no, que me preocupé porque el niño parece tener fiebre.


“-Sí, puede ser que esté resfriado, gracias” me responde sin casi mirarme, para seguir con el ensayo como si nada. Me quedo algo sorprendida.


El ensayo continúa, y el niño comienza a llorar. Parece que tiene frío. Veo como trepa los escalones para llegar a su mamá, que lo mira desde el teclado y le dice no se sube ahí, que se baje ya. El niño llora y va hacia su papá, que está dirigiendo las voces. Se abraza a la pierna de su papá. Éste sigue dirigiendo como si nada. El niño llora más fuerte, entonces sucede lo inesperado. El padre con un gesto de impaciencia, levanta a su hijito y lo deja en un asiento, mientras le dice duramente: “No interrumpas”. Miro a la madre, quien mira por momentos la escena mientras sigue checando los acordes de la canción.


El niño sigue llorando, el coro sigue ensayando. El niño se cubre con una chaqueta que estaba sobre el asiento y parece dormir al final. El coro sigue ensayando. Me pregunto si le habrá subido la fiebre. El padre sigue cuidando que salgan bien los arreglos, la madre practica matizar algunas partes de la melodía. Me siento incómoda, y ya no me agrada tanto como suena todo esto.


Luego de casi una hora se hace silencio. Levanto la vista y veo que termina el ensayo del coro. Todos se toman de las manos. El niño se despierta, tal vez por el silencio y comienza a llorar: “-Mamá… mami…”. Pero su mamá inclina la cabeza, su papá dirige la oración y levanta la voz por encima del llanto de su hijo, todos tomados de las manos, todos orando. Y el niño llorando porque tiene fiebre, el niño llorando porque se despertó y sus papás están demasiado ocupados, demasiado “ministeriales” como para ocuparse de algo “tan terrenal” como la fiebre del niño y su necesidad de estar en los brazos o al cuidado cercano de las personas que más ama. Todo esto me colma, y aún es temprano. Salgo a tomar un poco de aire. Este ensayo de coro no estuvo bueno, a pesar de que todos se quedan sonriendo y preparándose para la reunión.



Algunos escenarios han sido cambiados en esta historia, que es real y la viví hace un tiempo. Lamentablemente el suceso del niño fue más crudo de lo que estoy relatando. Salí de esa ciudad pensando, pensando en qué es lo que entendemos como “ministerio”, nuevamente qué es lo que entendemos por “servir”. Me pasaron varias cosas por la mente y el corazón. Cuántas veces me preocupé por otra gente antes que por mi familia, cuántas veces pensé en lo que yo quería y no en lo que mi familia necesitaba, cuántas veces descuidé a mi gente por satisfacer mis ganas de estar, de hacer, de brillar. Las palabras de Miqueas resonaron en mi mente: “Con qué me presentaré… y adoraré a Dios? Me presentaré con holocaustos, con sacrificios…” -Me presentaré ante Dios para adorarle con mis años de práctica, mi seguridad al tocar, mi carisma al ministrar?- “Lo que pide Dios de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia…”



Y me resuenan las palabras de Isaías cuando habla del ayuno verdadero, y dolorosamente veo que no estaba haciendo debidamente las cosas, estaba desenfocando, Isaías me confronta con mi realidad: “El ayuno que yo escogí… No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano?”. Y es como si dijera: “No es que abraces a tu gente? No es que consueles a tus hijos? No es que les alimentes, que les bajes la fiebre, que los limpies? Acaso eso no es ministrar el amor de Dios? Acaso no es dejar fluir los dones que Dios te dio, eso no es honrar a Dios?”. Por favor entendeme, no significa que tengo que dejar de cantar y tocar en las reuniones, se trata de abrir los ojos y dimensionar correctamente. Se trata de la vida de Cristo.
The real life.



Mi amigo Fran tiene menciona en un relato a unos chicos que van oyendo música cristiana de lo último en el auto, pero no ven a los niños que mendigan en las calles, yo misma relato varias situaciones relacionadas con el concepto que muchos tienen de “servir”. Pero más allá de eso mi blogger, me digo y te digo: dimensionemos. Démosle a Dios alabanza real, que salga de un corazón que realmente ama, que camina en amor, que demuestra el amor, no sólo que canta, toca, habla acerca del amor. Toquemos y cantemos, y hagamos muchas otras cosas si nuestros prójimos -o sea nuestros próximos- están cubiertos de amor. Atendamos primero las necesidades de la gente que Dios nos puso al lado. No dejemos la enseñanza cristiana de nuestros hijos para los maestros de la escuela bíblica. Es diferente adorar a Dios, abrir la boca y cantarle, y tocar y servir realmente sabiendo que nuestra gente, familia, hijos, están siendo ministrados a través nuestro. Sabiendo que Dios está sembrando en los corazones de nuestros hijos a través del amor que les demostramos. Sabiendo que nuestra familia podrá ver en nosotros que ser cristiano es mejor, que el amor de Dios es real, is
the real life.

LA PALABRA QUE FALTA

Por Lila Musik






- Muchas veces critiqué el tipo de mùsica que haces sólo porque no es el estilo con el que me identifico,_________.



- Hablé a tus espaldas, te critiqué y me reí, te ridiculicé varias veces frente a mis amigos, me burlé de la calidad de tu música,_________.



- Varias veces creí y dije que con mi banda éramos mejores porque no tocamos covers,_________.



- A veces deseé que te vayas lejos y ocupar tu “lugar” en el equipo de alabanza._________.



- Varias veces dije que eras una persona creída sin que hayamos cruzado siquiera una palabra,_________.



- No me abrí a la oportunidad de conocerte mejor._________.



- Algunas veces dije que eras una persona pedante pero jamás quise ayudarte a mejorar como mùsico._________.



- Detesto admitir que sabes más que yo,_________.



- Fui un obstáculo para tu crecimiento como músico y como salmista,_________.



- A veces me ocupé en resaltar tus errores,_________.



- Varias veces protesté, y critiqué el funcionamiento del equipo de alabanza, pero no aporté nada que ayude a mejorar,_________.



- Como líder, no te dejé crecer por miedo a que luego ocupes “mi ministerio” y luego yo quedarme fuera._________.



- Me enoja que no tengas mis conocimientos musicales y en lugar de intentar ayudarte, me impaciento y te dejo solo,_________.



- Siempre te tuve “mal mirado” porque me dejé llevar por las opiniones de terceros sin conocerte,_________.



- Soy yo quien llega tarde a los ensayos, y quiero, y necesito cambiar eso,_________.



- No confié en tu capacidad como mùsico y en lo que podías aportar al grupo, y sin querer me volví un líder desconfiado y autosuficiente._________.







La palabra que falta: PERDONAME.






TU MIRADA


Por Lila Musik





Yo vi tu mirada.


Vi el gesto de tu boca, como a punto de decir algo y callando.


Recuerdo cuando te vi mirarme por primera vez. En una de las clases de música comenté que tocaba la guitarra, por lo que el profe me animó a que la lleve y toque algo, la siguiente clase toqué un poco, claro, nada del otro mundo, “Después de ti” de Lerner y “Color esperanza”, eso te llamó la atención, vi tu sonrisa de agrado. En el recreo me preguntaste qué otra música me gustaba tocar, te conté de Satriani, que me hubiese gustado verlo cuando vino a Buenos Aires a tocar, te conté de Clapton, de Salinas, de Jorge Drexler, sonreíste de nuevo, me dijiste “tenés un gusto re especial… que lindo” y me quedé sin palabras, sólo pude sonreírte e irme caminando despacio, silbando “Crushing day”. En esa misma semana, te sentaste junto a mí cuando faltó tu compañera de banco, y comenzamos a ser amigos. Hablamos mucho de música, de películas, y obvio que también hablamos de nosotros. Te reíste cuando te conté las bromas que le hacía a mi hermana, te vi llorar cuando me contaste de tus papás separados, de cómo te enojaba que tu papá haya engañado a tu mamá, que no podías perdonarle eso, y hasta te brillaron los ojos cuando un día te conté que extrañaba mucho a mi abuelo, que no me acostumbraba a no verlo, que estaba triste… y me dijiste “no te pongas así… él está con Dios”, ahí te comenté que Dios era quien me daba paz al respecto, paz a pesar del dolor.


Vi tu mirada clara, transparente. Vi tu sonrisa enorme, luminosa, dulce. Me invitaste a tu cumpleaños, llevé la guitarra y te canté esa canción que tanto te gusta “Si tú no vuelves”. Me abrazaste emocionada, me agradeciste, y nuestros compañeros se rieron y bromearon, creían que éramos novios.


Los días pasaban y te iba conociendo mejor, me encantaba pasar rato charlando, o acompañarte hasta tu casa a la salida, cuando íbamos caminando y bromeando, o cantando… y tu sonrisa era como un poco de sol. Para el día del amigo te regalé una tarjeta con Minnie Mouse y te escribí diciéndote lo valiosa que era tu amistad para mí, me regalaste una lapicera con una pequeña clave de sol impresa, y me escribiste: “para que con ella escribas tus mejores canciones”. Y vi tus ojos llenos de alegría al ver mi sonrisa.


Hasta que vi tu mirada, y ese gesto, como queriendo decir algo.


Una mañana en clase de historia el profesor enseñó sobre la teoría de la evolución, y comentó: “quién podría dudar, verdad?”. Dije: “yo no creo en la evolución”. Se hizo un extraño silencio, todos me miraron. El profesor se rió y me preguntó “y eso de donde salió Juan? Cómo que NO CREES en la evolución?”, entonces respondí tranquilamente “no lo creo, porque soy cristiano, sé que fue diferente…” de inmediato me interrumpió diciendo que no hablábamos de teología, que no íbamos a polemizar sobre algo consabido, que madure… y no recuerdo qué más dijo porque en medio de todo te miré, y vi tu mirada lejana, muy lejana… Luego del recreo dijiste que Sonia se sentía mal, que te ibas a sentar con ella, que me busque otro compañero de banco… supe que era una excusa, no sos buena mintiendo.


A la salida del colegio, como siempre te esperé. Viniste caminando con Sonia y unos amigos más. Te pregunté “Vamos?” “No… disculpáme… me voy con ellos” me dijiste, y eso fue todo.


A partir de ese día, te alejaste cada vez más de mí. Al principio me dolió y luego me dio bronca. Busqué el momento para preguntarte por qué, qué pasó y me esquivaste, hasta que un mediodía saliendo de la escuela escuché la voz de Osvaldo, intrigado preguntándote: “-Che, que pasó con Juan? No son más amigos?” y tu voz distante murmurando: “-No, ya no… Juan es un fanàtico de esos… ni cree en la evolución… patético”. Entonces Osvaldo me vió, y me miraste. Me miraste con ojos fríos, indiferentes. Entonces recordé lo que escuché muchas veces en la iglesia sobre mantener firme nuestra fe, sobre ir en contra de la corriente, sobre padecer. En ese momento, en mi mente y en mi corazón simplemente le entregué el asunto a Dios. Y te miré.


Y vi tu mirada. Y vi ese gesto de tu boca, como a punto de decir algo, y callando. Te miré a los ojos, te dije “Hasta mañana” y me fui caminando, con paz a pesar de tu mirada, con paz a pesar del dolor.





SERVIR


Por Lila Musik







-A mis papás se les ocurre discutir justo a esta hora, me reprochan que ando mal en la escuela, que dejo todo desordenado, que les contesto mal, pero bueno, mejor trato de pensar en otra cosa mientras me hablan, luego salgo para la iglesia dando un portazo. Tengo que ir a servir.


- Mi hijito está enfermo, llora, quiere que me quede con él, menos mal que conseguí una señora excelente para cuidarlo. Tengo que ir a servir.


- Acaba de morir alguien que amo, me duele el alma, quiero llorar hasta quedarme sin fuerzas, hubiese querido morir a su lado, necesito llorar, tengo que llorar. Tengo que ir a servir.


- Mi casa es un desorden, y mi esposo que aún no va a la iglesia llega agotado del trabajo, pero no entiende. Tengo que ir a servir.


- No entiendo a mi hija adolescente, no quiere hablarme, creo que debería acercarme más a ella, creo que es el momento, esta llorando y no sé por qué, tengo que abrazarla pero miro el reloj. Tengo que ir a servir.


- Menos mal que nadie viene seguido a visitarme porque mi casa es un caos, pilas de platos sin lavar, pilas de ropa sucia, el olor, la humedad por tener siempre las ventanas cerradas, pero bueno, es que entre el trabajo y el servicio en la iglesia no tengo tiempo para nada más, menos mal que vivo solo, es hora de la reunión. Tengo que ir a servir.


- Mañana tengo examen y con mis horarios justos no estudié como debería, voy a tener que quedarme estudiando hasta que amanezca, uh, ya es la hora. Tengo que ir a servir.


- Una amiga acaba de llegar a casa, me está contando que su matrimonio está mal, las lágrimas llenan sus ojitos, ay amiga, te quiero tanto, si pudiera evitarte este sufrimiento, oops, no había visto el reloj, cómo hago para decirle que se me hace tarde. Tengo que ir a servir.


-Al final fue bueno dejar el trabajo porque tengo tiempo libre para hacer lo que quiera, para aprender a tocar la guitarra, para visitar hermanos a las horas de almorzar y cenar, para dormir y levantarme bien tarde, si no me hace falta mucho dinero para vivir asi… algunos dicen que soy un vago, pero creo que no entienden, ah, ya son las siete! Tengo que ir a servir.


- No sé qué ponerme, qué se pondrán las otras chicas del coro? Espero que Euge no traiga esa blusa verde horrible de la otra vez, que resaltaba porque las demás habíamos ido con colores más apagados, esta vez voy más temprano así me toca el mic inalámbrico que, obvio, se escucha mejor. Tengo que ir a servir.


- Tengo que pensar detenidamente en lo que me pasa, me atrae otro hombre, me pregunto si ya estaré engañando a mi esposo en mi corazón, tengo que detenerme antes que… bueno, ya veré, se me hace tarde. Tengo que ir a servir.


- Menos mal que conseguí las pastillas, no me las querían vender sin receta médica pero me hacen sentir tan bien, me calman la ansiedad, cuando tenga tiempo tendré que ir a un doctor porque cada vez las necesito más, no sea cosa que luego me hagan mal o algo así, uy, cómo no vi la hora. Tengo que ir a servir.


- Por qué me pasa esto si estoy lleno de actividades ministeriales, por qué este vacío, esta soledad, por qué mi familia se distancia, qué está pasando, uff, cómo pasó la hora. Tengo que ir a servir.


- Te necesito Señor, quiero ser útil para vos. Quiero amar a los míos de la mejor manera, quiero estar ahí cuando me necesiten, ser alguien en quien puedan confiar como vos confiás en mí, deseo que Tu amor se vea grabado en mi corazón, se respire, se oiga en mi voz, en los abrazos, en las palabras, que Tu amor sea el motor de mis acciones, de lo que haga por y para los demás, más que una postura, más que un trabajo en la iglesia, yo quiero tu vida real... termina la reunión, qué buena, qué fresca tu Palabra para mi corazón. Salgo de la iglesia y sonrío al pensar que a veces las cosas no son como parecen. Sonrío, tengo ganas de estar con mi gente. Voy a mi casa… voy a servir.




Autor: mi amigo Fran


FUTURO

Por Paco Palafox



Me subí al tren que llevaba al futuro en la estación llamada “Decisión”.

Tomé el valor y lo guardé dentro de la única maleta que me acompañó…

Te dije “adiós” sin verte ahí, ya que tú te habías marchado unos días antes (nunca me dijiste a dónde).

En el camino pasaron una película donde la protagonista se llamaba como tú y la historia era igual a la nuestra, se llamaba “Recuerdos”, sólo que en ella, el final era feliz.

No supe cuantas noches duró el viaje, pero sí se que en ninguna de ellas pude dormir.

Tuve que hacer una pequeña escala en un lugar solitario llamado “Oración”.

Eso me ayudó.

Después de haber perdido un poco la noción del tiempo, por fin llegué al “Futuro”.

Un clima distinto se sentía ahí, el aire se respiraba menos denso y la luz llenaba el lugar.

Sin pensarlo un momento, tomé mi maleta, sonreí mirando la estación, bajé del vagón y alguien de pronto me abrazó por detrás…

Esas manos dijeron mi nombre como sólo tú lo podías nombrar, esos labios besaron mi cuello del mismo modo que lo hacías tú,…

Cerré los ojos unos segundos imaginándote de nuevo, pero los abrí para ya no sentir ese dolor de soñar sin realizar…

Fue entonces cuando al voltear para mirar de frente, me di cuenta que eras tú quién me esperaba en la estación…

Ya no dijimos nada, tus labios ahogaron los míos en un abrazo…

Y mi corazón sonriendo supo que ahí era el lugar dónde siempre soñamos estar.


www.pacopalafox.com



CUENTA REGRESIVA



Por Lila Musik





FALTAN TRES MINUTOS.


NO PUEDO DECIR QUE TODO FUE TAN RÁPIDO QUE NO ME DI CUENTA, PORQUE NO ES ASÍ. PERO NO PENSÉ QUE IBA A DESEMBOCAR EN ESTO.

ME ESTOY ACORDANDO DE CÓMO ÉRAMOS DOS AÑOS ATRÁS. RECUERDO SU SONRISA, LAS PALABRAS DE MI PAPÁ, EL PASTOR, CUANDO ORÓ POR NOSOTROS, LOS SALTOS QUE DABA MI CORAZÓN. AL FIN ÈRAMOS NOVIOS. CLARO, YA TODOS SE LO IMAGINABAN, SI CRECIMOS JUNTOS, FUIMOS A LA ESCUELA BÍBLICA JUNTOS, ESTÁBAMOS JUNTOS EN EL GRUPO DE ALABANZA… EL COMIENZO DE NUESTRO NOVIAZGO FUÈ COMO LA CONTINUIDAD DE NUESTRA AMISTAD PERO CRECIDA…

RECUERDO CUANDO ÍBAMOS A LOS ENSAYOS JUNTOS, RECUERDO CUANDO EN LAS REUNIONES ESTABA TAN LINDA LA PRESENCIA DE DIOS Y ELLA ME TOMABA LA MANO, Y NOS QUEDÁBAMOS MUCHAS VECES EN SILENCIO, DEJANDO CORRER LAS LÁGRIMAS POR NUESTRAS MEJILLAS.

FALTAN DOS MINUTOS.


CUANDO COMENZAMOS A SER NOVIOS ÍBAMOS A SU CASA O A MI CASA, PERO EN POCAS OCASIONES NOS QUEDÁBAMOS REALMENTE SOLOS. CHARLÁBAMOS MUCHO, Y NOS PROMETIMOS CUIDARNOS MUTUAMENTE, QUE SI PARA UNO DE NOSOTROS ERA DIFÌCIL DETENERSE EN LAS CARICIAS, EL OTRO LE IBA A RECORDAR QUE DIOS… SABÉS? EN SEGUIDA NOS OLVIDAMOS DE ESA PROMESA. CREO QUE NOS CONFIAMOS, CREO QUE CREÍMOS QUE ERA POSIBLE SEGUIR “UN POCO MÁS”, QUE TENÍAMOS EL DOMINIO, Y CREO QUE HASTA NOS GUSTÓ COMENZAR A JUGAR CON FUEGO.

EN LA IGLESIA NOS PUSIERON COMO LÌDERES DE JÓVENES.

DIOS. FALTA UN MINUTO.


LA NOCHE QUE CUMPLIMOS UN AÑO DE NOVIOS, LO HICIMOS. AL PRINCIPIO AMBOS NOS SENTIMOS TAN MAL, LUEGO ESA ESTUPIDEZ HUMANA DE MIRAR HACIA OTRO LADO, HICIMOS UNA ORACIÒN LLENA DE CULPA, Y SEGUIMOS “COMO SI NO PASARA NADA”. ESO SE REPITIÓ VARIAS VECES, HASTA QUE YA NO IMPORTÓ, NI SIQUIERA HABLÁBAMOS DE ESO. SIMPLEMENTE SEGUIMOS CON NUESTRAS VIDAS COMO SI NADA. NUESTRA DOBLE VIDA, HABLÁNDOLES A LOS JÓVENES SOBRE LA SANTIDAD, Y QUE NUESTROS CUERPOS SON TEMPLOS… Y SEGUIMOS EN EL GRUPO DE ALABANZA. Y AHORA YA NO CORRÍAN LÁGRIMAS POR NUESTRAS MEJILLAS, NI DE ALEGRÍA, NI DE ARREPENTIMIENTO, NI DE NADA.

TODO SEGUIRÍA IGUAL SINO FUESE PORQUE ANOCHE ELLA ME DIJO QUE TENÍA UN ATRASO.

NO PUDE DORMIR. PRIMERO PENSÈ: SI DA NEGATIVO NOS SIRVIÓ DE LECCIÓN Y HAY QUE CAMBIAR, SI DA POSITIVO TENEMOS QUE CASARNOS, MI PAPÁ ME MATA, LAS FAMILIAS SE VAN A PONER MAL POR CÓMO SUCEDE TODO, LA IGLESIA, LOS JÓVENES, EL GRUPO, VAMOS A TENER QUE ESTAR SENTADOS. PERO LUEGO ME DI CUENTA QUE LO MÁS IMPORTANTE ESTÁ MÁS ALLÁ DE TODO ESO, LA REALIDAD NACE DENTRO NUESTRO A PARTIR DE NUESTRAS DECISIONES.

SÉ QUE AUNQUE DÉ POSITIVO O NEGATIVO, DENTRO DE MÍ NADA SERÁ IGUAL.

ES LA HORA.


ELLA ME MIRA, Y NOS ACERCAMOS EN SILENCIO A LA MESA DONDE DEJAMOS EL TEST DE EMBARAZO YA PREPARADO. ESTOY AGITADO, TENGO MIEDO. TENEMOS MIEDO. CON EL CORAZÓN LATIENDO FUERTE LEVANTAMOS LA MIRADA…


SEÑOR, DECIDÍ QUE YA NADA SERÁ IGUAL.




EN EL AUTOBÚS


Por Lila Musik



DIOS, NI SIQUIERA PUEDO PENSAR CLARO.



EL AUTOBÚS ARRANCA Y NADIE ME DICE ADIÓS. EL BEBÉ SE MUEVE UN POCO. TRATO DE NO LLORAR, PERO LAS LÁGRIMAS SALEN SOLAS MIENTRAS ME ALEJO DE MI CIUDAD. DESEARÍA QUE CHOQUEMOS Y MORIRME, PERO A LA VEZ PIENSO EN EL BEBÉ. NO PUEDO DESEAR ESO. NO ESTOY PENSANDO BIEN.

TRATO DE PONERME CÓMODA EN EL ASIENTO. NO PUEDO PONERME DE COSTADO POR LA PANZA. EL VIAJE SE HARÁ LARGO.

ANOCHE FUE EL 31 DE DICIEMBRE MÁS HORRIBLE DE MI VIDA.

HACE DOS NOCHES ÉL ME DIJO LA VERDAD. CÓMO FUI TAN CIEGA, NO ME DI CUENTA QUE VIVÍA DOS VIDAS. QUÉ TE PASÓ, QUÉ TE HICE, CÓMO PUEDE SER, NO PENSASTE EN TU FAMILIA, NO PENSASTE EN DIOS, LE GRITÉ. Y LLORÉ, Y CUANDO PARECÍA QUE NO QUEDABAN MÁS LÁGRIMAS, LLORABA OTRA VEZ. SE ROMPIÓ MI CORAZÓN.

VIVIMOS SOLOS, MI FAMILIA ESTÁ LEJOS. ÉL ME DIJO QUE SE IBA A IR DE LA CASA, QUE NO IBA A ESTAR PARA EL 31 DE DICIEMBRE.

NO SUPE QUÉ HACER. EMBARAZADA DE SIETE MESES Y MEDIO, LE PEDÍ QUE ME AYUDE A BUSCAR A ALGUIEN PARA NO QUEDARME SOLA ESA NOCHE DE FIN DE AÑO.

NO SABÍA CON QUIÉN HABLAR. HASTA EL PASTOR ESTABA DE VACACIONES –AQUÍ EN MI PAÍS ES VERANO-. Y ME DIO MUCHA VERGÜENZA COMO PARA HABLAR CON OTROS HERMANOS DE LA CONGREGACIÓN. ÈRAMOS UNA PAREJA CONOCIDA DE LA IGLESIA, MUCHOS QUERÍAN SER COMO NOSOTROS, MUCHOS NOS ADMIRABAN. Y DE PRONTO, TODO SE DERRUMBÓ.

QUEDABA MI AMIGA INÉS. ELLA VIVÍA SOLA, Y ALGUNA VEZ HABÍAMOS HABLADO DE PASAR LAS FIESTAS JUNTOS, NOSOTROS Y ELLA. NOS CONOCÍAMOS HACÍA UNOS AÑOS, FUÉ LA PRIMER AMIGA QUE TUVE EN ESA IGLESIA. ELLA NO TENÍA IDEA. NADIE IMAGINABA EL DESASTRE OCURRIDO EN MI VIDA Y EN MI CORAZÓN. SEGURO PODRÍA PASAR ESA ÚLTIMA NOCHE DEL AÑO CON ELLA Y LUEGO IRME A CASA DE MIS PADRES, COMO LO ESTOY HACIENDO AHORA.

ÉL ME COMPRÓ ALGO DE COMIDA PARA LLEVAR A CASA DE INÉS, Y LE HABLÓ POR TELÈFONO. INVENTÓ UNA EXCUSA, QUE SU ABUELA ESTABA INTERNADA Y NADIE PODÍA CUIDARLA ESA NOCHE, QUE IBA ÉL. ÉL COMPRÓ ALGO DE COMIDA PARA QUE YO LLEVE ESA NOCHE. ÉL LLAMÓ UN REMIS –ALGO ASÍ COMO UN TAXI AQUÍ- Y ME LLEVÓ.

INÉS NOS MIRÓ FIJAMENTE AL LLEGAR, SE DIÓ CUENTA QUE ALGO EXTRAÑO PASABA. NO OBSTANTE ENTRAMOS Y HABLAMOS COMO SI NADA, ÉL DIJO QUE SE IBA A QUEDAR UN RATO. HACÍA TANTO CALOR. ERAN LAS 7 DE LA TARDE.

AL POCO RATO LLEGARON AMELIA CON SU ESPOSO Y SU HIJITA. AMELIA ERA UNA LÍDER JOVEN DE LA IGLESIA Y SU ESPOSO ARIEL UNO DE LOS TECLADISTAS. CUANDO NOS VIERON, ELLA SE PUSO INCÓMODA, SUPONGO QUE QUERÍA ESTAR TRANQUILA ESA NOCHE DE FIN DE AÑO, Y NO ESPERABA QUE NOSOTROS ESTEMOS AHÍ. NOS SALUDARON, Y ELLA LLAMÓ A INÈS AFUERA. HABLARON, Y LUEGO AMELIA, ESFORZÀNDOSE POR SONREÍR, DIJO: “ARIEL, VÁMONOS A COMPRAR PARA EL POSTRE…” CREO QUE ARIEL ENTENDIÓ LA INDIRECTA, PORQUE SE LEVANTÓ CASI DE UN SALTO Y SALIERON.

ENTONCES INÉS, MI AMIGA, NOS DIJO “LES PIDO DISCULPAS… ES QUE NO NOS HABÍAMOS PUESTO DE ACUERDO ANTES CON USTEDES… ELLA –HABLABA DE MÍ- NO SE VA A PODER QUEDAR ESTA NOCHE AQUÍ… ES QUE ELLOS SE QUEDAN… Y QUIEREN ESTAR TRANQUILOS…”

NO RECUERDO CÓMO FUE QUE ME DESPEDÍ DE ELLA. ELLA NO TENÍA IDEA DE LO QUE ESTABA PASANDO.

ÉL ME ACOMPAÑÓ A NUESTRA CASA DE NUEVO, Y ME DIJO QUE LE DABA LÁSTIMA DEJARME SOLA ESA NOCHE, QUE SE QUEDABA A CENAR CONMIGO. “LÁSTIMA” DIJO.

ESA NOCHE ME SENTÍ NADA, ME SENTÍ MUERTA, ME SENTÍ VACÍA Y ABANDONADA. LLORÈ POR MI AMIGA INÉS, LLORÉ POR LA ACTITUD DE AMELIA Y ARIEL, PERO SOBRE TODO LLORÉ PORQUE ME DI CUENTA QUE HABÍA ESTADO COMPARTIENDO MI VIDA CON MUCHA GENTE QUE HABLABA DEL AMOR, Y YO MISMA CANTABA Y ENSEÑABA DEL AMOR DE DIOS, PERO NO LO VIVÍA. MÁSCARAS, DISFRACES, EXCUSAS, PUESTOS, LIDERAZGOS, ESTAR CERCA DE LOS PASTORES, QUE LA GENTE DE LA IGLESIA TE MIRE CON ADMIRACIÓN, QUE TE OBEDEZCAN, SER ANCIANO DE LA IGLESIA, ESTAR A CARGO DE UNA CÈLULA, RACIMO, ESPIGA O COMO QUIERAS DECIRLO, ESAS ERAN LAS ASPIRACIONES DE MUCHOS DE NOSOTROS, Y NO UNA RELACIÓN CON DIOS.

DIOS TE SACÓ DE LA DEPRESIÒN CUANDO NO TENÍAS HORIZONTES, DIOS TE DIÓ UNA VIDA LIMPIA A CAMBIO DE LA QUE TENÍAS CUANDO SALISTE DE LA CÁRCEL Y CUANDO REGALABAS TU CUERPO SIN SABER POR QUÉ, DIOS TE VIÓ CUANDO SALÍAS CORRIENDO, ROBANDO CARTERAS, Y TE PERMITIÒ TENER EL ALMA LIMPIA DE NUEVO Y CANTARLE A ÈL, Y DEJASTE DE VER ESO, Y LAS RAZONES QUE AHORA TE IMPULSAN SON OTRAS. AHORA TE IMPORTA MÁS QUE LE PASTOR TE VEA, QUE LA PASTORA TE ABRACE, COMO SI ESTAR CERCA DE ELLOS FUESE ESTAR CERCA DE DIOS. Y CUANDO TE PASAN COSAS FUERTES –PORQUE NADIE ESTÁ INMUNE A LA VIDA- ENTONCES TE SENTÍS FRACASADO. NO ALCANZASTE LOS OBJETIVOS, LO HICISTE MAL. Y TE DA VERGÜENZA MOSTRARTE FRACASADO. Y RECURRÍS A TUS DIOSES –PORQUE EN ESO SE CONVIERTEN, SIN SABERLO- PERO EL ÚNICO QUE PUEDE RECONSTRUIRTE ES EL VERDADERO DIOS, LOS PASTORES PUEDEN HACER SU MEJOR ESFUERZO, PERO NO TE PUEDEN A ARRANCAR EL DOLOR, EL SENTIMIENTO DE FRACASO, LAS GANAS DE MORIR, Y NO PUEDEN SANARTE EL CORAZÓN.

EL AUTOBÚS SIGUE SU MARCHA, Y AQUÍ ESTOY. NO VEO MÀS QUE DOLOR, TODO ES DOLOR, SIEMPRE LES TUVE LÀSTIMA A LAS MUJERES ABANDONADAS POR SUS ESPOSOS, Y SOY UNA DE ELLAS. SÉ QUE ÉL NO VA A ESTAR CUANDO LLEGUE EL MOMENTO DE NACER NUESTRO BEBÉ. SÉ QUE ÉL NO VA A ESTAR MÁS CONMIGO.

NO SÉ POR QUÉ TE CUENTO ESTO. MI MATRIMONIO SE DERRUMBÓ. LOS LUGARES QUE SUPUESTAMENTE OCUPABA EN MI VIDA SE DERRUMBARON. MI MINISTERIO, MIS SUEÑOS, MIS FUTURO SE DERRUMBÓ. SÓLO ME QUEDA MI BEBÉ QUE CRECE, EL AUTOBÙS QUE SIGUE SU MARCHA, MIS PAPÀS QUE ME VAN A RECIBIR CON LOS OJOS HÚMEDOS Y LOS BRAZOS ABIERTOS COMO SIEMPRE. Y A PESAR DE TODO, DIOS ESTÁ AQUI, SOSTENIÉNDOME.